El Sauna

¿Que es?

Es un habitáculo de madera. Consiste esencialmente en un “baño de aire caliente” (¡no vapor!). El aire debe ser muy seco. La madera desempeña un papel básico en el mantenimiento de una atmósfera adecuada dentro de la sauna, ya que posee  la capacidad de absorber humedad cuando es excesiva y cederla paulatinamente cuando el aire se hace demasiado seco. El aire seco y caliente de la sauna desencadena en nosotros una copiosa sudación –entre un cuarto de litro y un litro.
Quien entra por primera vez en una sauna y ve lo que marca el termómetro situado en su parte superior muchas veces no acaba de creérselo: ¡100°C!.
El aire caliente, al ser menos denso, se desplaza hacia arriba; por eso en el sauna, mientras la temperatura a nivel de techo puede ser de unos 100°C, en el primer escalón suele oscilar alrededor de los 40°C. Así pues, al entrar en el sauna nos colocaremos en el peldaño o banco cuya temperatura mejor soportemos.

Efectos en el organismo

Ante todo cabe destacar los poderosos efectos fisiológicos que ejerce el sauna sobre nuestro cuerpo. Uno, es él debido a su acción hipertérmica. Otro efecto importante es su función reguladora sobre numerosos sistemas y circuitos funcionales del organismo. No olvidemos que al calentamiento del cuerpo le sigue un refrescamiento, con lo que se ejercita el aparato cardiocirculatorio y mejora su rendimiento, con la multiplicidad de efectos beneficiosos para la salud que esto supone.

La Piel

Por otra parte, el sauna estimula la renovación de la piel, por favorecer la descamación de la capa córnea más superficial, a la vez que se activa la formación del mato ácido de la piel, tan importante en la protección frente a las infecciones cutáneas. El sauna suaviza tanto la piel que los finlandeses aseguran que: “Una mujer nunca es más bella que una hora después del sauna”.
Mucha gente es reacia a tomar un sauna, pensando que el sudor de otras personas va a convertir su estancia en desagradable y maloliente.  Se sorprenderían si supiesen que el sudor de cualquier persona en sí, es prácticamente inodoro.
Este fenómeno es debido a ésteres de ácidos grasos que elimina la piel con el sudor y por acción de bacterias presentes en la piel, se descompone dando el olor característico a la piel sudada. El corto espacio de tiempo que se permanece en el sauna impide totalmente que se desencadene este fenómeno.

Aparato Cardio-Circulatorio

Con el calor del sauna se dilatan los pequeños vasos sanguíneos arteriales de la piel a fin de irradiar calor. De esta forma se produce un desplazamiento de notables cantidades de sangre el interior del organismo hacia su cubierta externa (piel) y viceversa.
Éste fenómeno es posible porque alrededor de las arterias de pequeño calibre hay fibras musculares que se contraen o dilatan según se aplique respectivamente frío o calor sobre la piel.
Por otra parte, el intenso calor reinante en el interior del sauna determina una aceleración de la frecuencia cardiaca (pulso), pasando de 60-80 latidos por minuto, en condiciones normales de reposo, a 110-140 en pleno sauna.
Sobre lo que representa el sauna para nuestro sistema cardio-circulatorio (atendiendo a la frecuencia del pulso), en estudios comparativos se ha sugerido que una estancia durante 12 minutos en un sauna a 90°C equivale a recorrer unos 3000 metros en este mismo tiempo, con la diferencia de que siendo el entrenamiento vascular el mismo, la carrera o marcha supone un esfuerzo físico (muscular) mucho mayor. Podemos decir, que durante el sauna el corazón trabaja de forma óptima, ya que los vasos que lo irrigan (arterias coronarias) se dilatan también, circulando por ellos mayor cantidad de sangre.
Si se padecen varices en las piernas, se tomará la precaución de tener éstas elevadas durante el sauna.

Aparato Respiratorio

El aire caliente el sauna activa enormemente la irrigación de las vías respiratorias, hasta 7 veces mas que en condiciones normales, lo que determina, entre otras cosas, una mayor secreción de mucosidad bronquial, particularmente interesante cuando existe una cierta dificultad en expectorarla.
Es obvio que el aire caliente del sauna que respiramos ejerce un cierto preventivo terapéutico frente a las infecciones víricas (la mayoría lo son) de las vías respiratorias (faringitis, traqueitis, bronquitis, etc...
Sólo en el caso de haber padecido una tuberculosis pulmonar en fecha reciente se esperarán unos 3 meses tras su curación para poder tomar sauna.

Músculos

El calor del sauna produce relajación. Ello ha determinado que la toma de sauna ocupe un lugar destacado dentro de las prácticas del deporte, ya que favorece el acondicionamiento del aparato circulatorio, los músculos y las articulaciones. Se tomará en las pausas de los entrenamientos, pero no poco antes de la competición deportiva.

Aparato Digestivo

El efecto hipertérmico del sauna se traduce en un aumento de la temperatura interna del cuerpo, a la vez que con los cambios térmicos de las dos fases del sauna ejercita la actividad intestinal y mejoran quienes presentan tendencia a padecer espasmos intestinales.

Adelgaza el Sauna?

Tras la toma del sauna, el liquido eliminado disminuye nuestro peso corporal, pero este liquido debe reponerse, al menos en parte, ya que procede del que rodea y baña los tejidos. Por ello es conveniente beber la cantidad de agua, jugo de frutas o infusión que pida nuestro cuerpo sediento después del sauna. Con lo cual no solo apagamos la sed, sino que aportamos salud.
El sauna resulta un buen incentivo para seguir una cura de adelgazamiento, pues al deambular desnudo por ella podemos apreciar mejor los kilos de mas que arrastramos. Con la eliminación de liquido por el sudor se disminuye transitoriamente el filtrado renal, si bien se estimula la actividad de los riñones al aplicar agua fría tras el sauna. Solo aquellas personas que tienen una tendencia a formar “piedras” o “arenilla” en los riñones deberán poner cuidado en tomar una buena cantidad de líquidos al salir del sauna.

Beneficios en Indicaciones

El Sauna no solo relaja y limpia nuestro cuerpo de ciertas toxinas, sino que además constituye un excelente procedimiento para entrenar y activar la irrigación sanguínea de los tejidos de forma pasiva, sin necesidad de ejercicio físico activo ni gasto de fuerzas. Entre las enfermedades para las que el sauna constituye un excelente remedio cabe destacar:

  • Bronquitis crónica: por activar enormemente la irrigación de la mucosa bronquial (intenso efecto térmico local.
  • Asma bronquial: por el efecto antiespasmódico del sauna.
  • Estados de hipotensión e hipertensión controlada con medicamentos.
  • Reumatismo articular no inflamatorio: es decir artrosis sobre todo.
  • Reumatismo de las partes blandas (músculos, tendones, etc...)
  • Espasmos y nódulos musculares (miogelosis.
  • Trastornos circulatorios de la cubierta externa de nuestro cuerpo (piel.
  • Trastornos del sistema nervioso vegetativo.
  • Estados depresivos.
  • Trastornos de la menopausia.

Precauciones y Contraindicaciones

  • Diabéticos: No conviene someterlos a temperaturas, ni frías ni calientes, por lo que evitarán estar demasiado tiempo en el sauna, así como los baños directos en la pileta de agua fría.
  • Enfermedades Oculares: en pacientes con presión intraocular aumentada (glaucoma), el sauna no ejerce ningún efecto negativo. No obstante, como la regulación de la temperatura dentro del ojo es dificultosa, es preferible que aquellas personas con dolencias oculares degenerativas y crónicas se coloquen un paño mojado en agua fría sobre los ojos mientras toman el sauna.
  • Enfermedades inflamatorias agudas de los órganos internos: especialmente cuando revisten cierta gravedad (hígado, riñón, corazón, etc...) no deben tomarse saunas durante su padecimiento ni varios días o semanas después. La decisión deberá tomarla el médico.
  • Epilépticos: si poseen una tendencia crónica a padecer ataques convulsivos no deberán tomar ningún sauna.
  • Hipertiroideos: los pacientes con una hiperfunción de su glándula tiroides (pulso rápido, nerviosismo, sudación, etc.) deberían evitar la visita a la sauna mientras no solucionen médicamente tal trastorno. También quienes padecen un severo hipotiroidismo.
  • Cáncer: a pesar de que la hipertermia ejerce un probado efecto anticancerígeno y para ello se han empleado los baños hipertérmicos, el efecto hipertérmico de la sauna solo resulta notorio a nivel de la piel, siendo de poca magnitud en el interior del organismo. No obstante, por su efecto antidepresivo, la sauna resulta un apoyo en el tratamiento de personas con esta enfermedad.

Sin embargo hay médicos que se oponen, pensando que al activarse la irrigación de los tejidos se favorecería la difusión (metástasis) de la enfermedad, aunque esta posibilidad parece más teórica que real. La decisión particular en cada caso debería recaer sobre médicos que tengan experiencia en saunas.

¿Cómo tomar un sauna?

Lo primero que precisa para quien va a tomar un sauna es disponer, por lo menos, de 2 horas de tiempo. Tomar un sauna con prisa porque se llega tarde a una cita es echarla a perder, ya que de él no solo pueden aprovecharse sus posibilidades sudoríferas, sino también sus beneficios sobre el espíritu. Convendrá, pues, destinar con tiempo uno o dos días a la semana para tomar el sauna con satisfacción y olvidar en él las preocupaciones cotidianas.
El sauna ejerce un efecto favorecedor del sueño, tanto en la duración como en “profundidad”.
Es obvio que no conviene tomar un sauna mientras se está haciendo la digestión, sobre todo si la comida ha sido copiosa, ya que el intestino y otras partes del aparato digestivo precisan una gran cantidad de sangre para realizar sus funciones, y el calor del sauna desvía grandes cantidades del interior del cuerpo hacia su superficie, quedando el intestino con un menor aporte sanguíneo. De todas formas tampoco resulta conveniente tomar un sauna con hambre. Lo ideal es que se realice unas dos horas después de haber comido, así como esperar una hora como mínimo para comer tras su finalización. Otra cuestión muy diferente es la bebida de líquidos en las pausas o, todavía mejor, al finalizar el sauna. Como bebida puede tomarse agua mineral, jugo de frutas, infusiones, etc., pero jamás café o bebidas alcohólicas. Se beberá la cantidad de líquido que nuestra sed determine.
En primer lugar deberemos disponer de un par de chancletas de baño, un par de toallas.
Lo primero a realizar antes de entrar en el sauna es una ducha de agua caliente y jabón, no solo para limpiar la superficie de nuestro cuerpo, sino que también para activar previamente la circulación sanguínea. Nunca debe tomarse un sauna con el cuerpo frío y aún menos con los pies fríos.
Dejaremos las sandalias de baño en la puerta del sauna y entraremos en su interior. Quien nunca ha tomado un sauna, es preferible que al principio se siente en el primer banco, es decir, en la parte inferior. Si al cabo de pocos minutos nota que sigue encontrándose bien puede subir a un banco superior y recostarse en las plataformas que tienen muchos saunas para que todo el cuerpo se halle a una misma temperatura. El sauna debe ser un lugar de tranquilidad y recogimiento.
El tiempo de permanencia para la primer entrada en el sauna será de 8 a 12 minutos, recomendándose no superar el cuarto de hora. Quien, con unos kilos de mas, piense que estando mas tiempo en el sauna se va a adelgazar mas deprisa también comete un error, ya que lo que se elimina, aparte de toxinas, es agua que se necesitará reponer después. Antes de salir del interior de la cabina convendrá incorporarnos, permaneciendo en posición sentado los 2 últimos minutos de nuestra primera estancia para que la situación hemodinámica del aparato circulatorio pueda adaptarse luego mejor a la posición erecta.
Una vez que hemos pasado de 8 a 12 minutos en su interior y hemos sudado convenientemente, vamos a salir del sauna y a someternos a la fase llamada de “refrescamiento” o “enfriamiento”, tan importantes como la anterior fase de “calentamiento”.

 





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